Elaboración de protocolos para casos de emergencias y desastres

“El Riesgo es una ecuación entre Vulnerabilidad y Amenaza”
En la práctica, y en el mejor de los casos, frente a una emergencia las autoridades no responden más que con reacciones espasmódicas ante un evento de pronóstico incierto y ocurrencia siempre sorpresiva. Los procedimientos establecidos son desconocidos por la población y aún por los responsables de dar la primera respuesta en una emergencia.
En la generalidad de los casos, aquellos países que han adoptado precauciones y dictado algunas reglas, no lo han hecho sino después de sufrir la agresión de algún evento de naturaleza tal que haya evidenciado sus vulnerabilidades por falta de prevención sobre éstos acontecimientos desafortunados de diversa etiología.
Se cita como ejemplo el incendio de la discoteque Cromagñon ocurrida en Bs. As. en 2004, los atentados terroristas ocurridos en la AMIA y la Embajada de Israel, el accidente aéreo de Aeroparque, y más recientemente el choque frontal de un camión con un colectivo de pasajeros en la Provincia de Mendoza con un saldo de 16 muertos, los que hacen ver la necesidad de elaborar normas para actuar bajo formas y pautas eficaces de trabajo que permitan actuar con solvencia operativa ante cualquier evento de categoría catastrófica y ante una emergencia.
La elaboración de planes de emergencia y protocolos de actuación permite de manera práctica la organización de la respuesta, reducción de costos, disminuir los tiempos de ejecución, y evitar lo más posible los riesgos, porque nos hace menos vulnerables.
Huelgan en su favor la necesidad de programas actualizados y adecuados para cada situación crítica, pero sin embargo muchas veces estas previsiones no se toman, y pensamos: “eso nunca va a ocurrir…”
Estos sucesos dañinos, pueden ser incendios, explosiones, catástrofes mineras, derrumbes, aluviones, atentados terroristas, accidentes aéreos y porqué no, si se piensa a futuro, accidentes ferroviarios; en suma, cualquier otro hecho de naturaleza nefasta capaz de originar la necesidad de planes de emergencia.
Objetivos de nuestra labor
Confeccionamos protocolos que especifiquen cómo y en qué orden deben aplicarse los procedimientos de emergencias ante situaciones de ocurrencia inesperada, crisis de cualquier tipo y desastres.
Determinamos cuáles son los sistemas más adecuados de intervención, conforme a la  naturaleza y características de una emergencia o catástrofe de cualquier índole.
Establecemos los mecanismos para evitar la improvisación.
  • Mejoramos los niveles técnicos de respuesta ante emergencias, optimizando las labores de rescate, restablecimiento de los servicios, etc.
  • Sugerimos las medidas que deben adoptarse en una organización de cualquier tipo frente a distintas amenazas para evitar las vulnerabilidades, el aprovisionamiento de suministros, la necesidad de realizar convenios con servicios públicos o privados para lograr colaboración, capacitar personas idóneas y voluntarios y realizar ejercicios de simulación y asistencia a desastres reales para adquirir experiencia, elaborando una evaluación de los costos que se deberá afrontar en caso de no tomar recaudos adecuados.
  • Realizamos análisis de Vulnerabilidades, Riesgos y Amenazas de su empresa u organización

Para afincar la idea central y la necesidad de contar con planes es necesario comprender la amplitud de ésta afirmación analizando cada uno de sus términos.
a) Amenaza:El término amenaza se refiere a la probabilidad de la ocurrencia de un fenómeno natural o tecnológico potencialmente peligroso. Generalmente se aplica a los fenómenos de ocurrencia sorpresiva, de evolución rápida y de relativa severidad (o violencia). …. la peligrosidad de los fenómenos naturales tiene que ser vista en relación con el grado de previsión de los elementos vulnerables”. (MARTINEZ LODOÑO, 2004. p. 7).
En rigor científico, ningún fenómeno considerado amenaza, constituye un desastre o una emergencia. Tal carácter se lo da la exposición que se tenga al mismo, es decir cuando un elemento socio-económico (organización) es vulnerable. Generalmente, aquellos que causan grandes alteraciones son los “fenómenos asociados” o efectos secundarios y dependen de las condiciones locales (condiciones edilicias por ejemplo) y esto constituye el escenario de las amenazas.
Para que un fenómeno de cualquier tipo sea considerado amenazante, debe estudiarse en función de tres variables que determinan el comportamiento espacio-temporal y la forma en que se manifiesta:
  • Ubicación: ¿Cuál es el área de ocurrencia y zona de influencia o extensión? Su estudio demanda informaciones y registros geológicos, arqueológicos, históricos, etc. y las características del ambiente físico (terrenos, topografía, huellas de fenómenos anteriores), sociales, personales, laborales, etc., en donde se pueden producir.
  • Recurrencia: ¿Con qué frecuencia el fenómeno puede manifestarse con determinada fuerza como para constituir una amenaza severa? Es la más difícil de caracterizar porque está sujeta a limitaciones de pronóstico.
  • Severidad: ¿Cómo se manifiestan y que consecuencias se pueden derivar de ellos? Se estudia por datos históricos de hechos similares y que repercusión puede causar en el medio de acuerdo a sus vulnerabilidades.

b).- Vulnerabilidad: Son las debilidades de un sistema. Es la probabilidad que una organización tiene de sufrir alteraciones graves en situaciones de emergencia.
También se incluyen en éste concepto las previsiones que puedan haberse adoptado para disminuir o mitigar una amenaza determinada, y cuáles son las reacciones que se adoptaran ante una emergencia luego de ocurrido un hecho previsto como amenaza.
La vulnerabilidad entonces aumenta o disminuye en función del grado de “previsión” adoptado para hacer frente a la amenaza.
c) Riesgo: Es la posibilidad de ocurrencia de un evento sobre una población, organización o el medio natural, capaz de causar efectos dañinos no deseados, que pueden ir desde leves alteraciones sobre una comunidad hasta eventos catastróficos.
El riesgo admite escalas de cuantificación y se califica en distintas categorías:
  • Riesgos Primarios: Asociados con los efectos consecuencia del evento. Daños, derrumbes, heridos, pérdidas de vidas, etc.
  • Riesgos Secundarios: Vinculados con los efectos inducidos como consecuencia de los anteriores. Impactos sobre la economía, salud, costos, etc.
  • Riesgo Aceptable: En función de los riesgos primarios y secundarios se debe establecer una decisión sobre el nivel de consecuencias que se asumen como esperables al ocurrir un fenómeno o emergencia.
Nosotros sabemos que los riesgos primarios pueden ser disminuidos de acuerdo a las medidas que se adopten antes de la catástrofe (Prevención), mientras que los secundarios dependen en mucho de lo que se haga durante y después de ocurrida (Atención).